El jueves 25, con pocas horas de descanso, la banda y el staff viajaron a Ecuador. Cinco horas después se encontraban en la ciudad de Guayaquil, convulsionada con el arribo de Soda, que no tocaba en el país desde hacía veinte años.
El público llegó principalmente desde Quito y Cuenca en micros, aviones y vehículos particulares, con tanta intensidad que los vuelos hacia la ciudad estuvieron saturados y las empresas de ómnibus Cooperativa Ecuador y Panamericana tuvieron que incrementar las frecuencias durante el viernes y la madrugada del sábado.
De pronto, Guayaquil se encontró desbordada y con la capacidad hotelera colmada, lo que llevó a muchos fans a pasar la noche directamente en las inmediaciones del estadio Modelo Alberto Spencer.
Durante casi tres horas 41 mil personas fueron protagonistas de un show, atravesado por la emoción y por el fervor, y que se convertiría, según muchos integrantes del propio staff de Soda, en el más caliente, hasta entonces, de toda la gira
La prensa ecuatoriana calificó al concierto como el más importante en la historia del espectáculo en Ecuador, tanto por el nivel de producción como por la cantidad de espectadores
En Chile y Ecuador se reprodujo exactamente la misma puesta que el inglés Martin Philips había presentado en los shows de Buenos Aires:pantallas de leds, motores, luces especiales, consolas, y los ya famosos círculos de la escenografía que son parte de los 12 mil kilos de carga que transporta Soda para mantener el mismo nivel de producción en todas las ciudades.
El domingo 28, la banda abandonó Guayaquil y regresó a Santiago de Chile, para su segunda presentación, el miércoles 31, donde logró superar el record de 126 mil boletos vendidos en dos fechas, que hasta entonces estaba en manos de la banda chilena Los Prisioneros, en su celebrada reunión del 2002.
Recopilado por: Felipe Illingworth


