miércoles, 9 de septiembre de 2009

Gustavo Cerati, más liviano de vuelta.


El artista argentino vino a Bogotá para presentar su trabajo "Fuerza natural" y habló con nosotros.

Gustavo Cerati ha vuelto a fumar. Y ha vuelto a salir de promoción, a una semana de sacar a la luz su álbum Fuerza Natural, tomó el avión a Colombia y empezó por aquí a contestar las preguntas de los medios y los fans. En su natal Argentina ya había pasado por la promoción, contar el álbum, lo que hizo, lo lúdico, la diferencia con Ahí vamos y hasta del nuevo "No va más" de Soda Stereo. En Colombia, la disquera advirtió que de ese tema era mejor no preguntarle. Sin embargo, el mismo Cerati lo tocaba con tal naturalidad, a la vez que no se centraba en él, que la advertencia parecía sobrar.

Cerati vino a contar cómo hizo Fuerza Natural, un álbum de 13 canciones y un bonus track, en el que rompe con la fuerza roquera de Ahí vamos, para ser un disco que describió como "De viaje". La historia de Fuerza natural comienza quizás en el momento en que Cerati toma el descanso posterior a la gira de vuelta de Soda Stereo. Superó el síndrome del papel en blanco y "las cosas salieron fluidamente en poco tiempo", así comienza la charla con la superestrella argentina que recientemente sacó una línea de ropa y ya tiene los ojos puestos en su próxima gira.

"Me sirven esos momentos en los que me saco un poco de encima lo que llevo alrededor para sentirme liviano de vuelta. Me propuse tener toda la libertad posible para hacer lo que quisiera realmente. Siempre lo intenté pero aquí está más plasmado que otras veces. Recurro a cosas que están en muchos álbumes, pero también es algo nuevo, algo vivido así como de vuelta".

-En algún momento dijo que para crear busca sorprenderse, ¿qué lo sorprende?

No sé, busco, soy curioso, necesito salirme un poquito del eje, actuar como si no fuera yo. En el disco está el tema de la lírica, de las letras. Es algo que me importaba mucho, que tuviera otro carácter, que se saliera mucho de la cuestión de las relaciones. Recurrí al absurdo, a psicodelizar las cosas, alterar el tiempo, el espacio, a ser infantil y a ser maduro, si es que puedo serlo tembién. Al final todo se vuelve juego, en un juego uno encuentra cosas que sorprenden. Si no, deja de ser divertido.

-Su hijo Benito le sigue los pasos, también está su hija Lisa. ¿Cómo son ellos?

Ellos son dos soles. Sí, dos soles. Tenemos muy buena relación y en esta época, un poco más conflictiva, tienen 13 y 15 años, siempre recurro a como era yo en ese momento: Qué hubiera necesitado, qué me hubiera gustado. En la marcha voy aprendiendo y trato de ayudarlos en lo que pueda. Son dos almas divinas que me acompañan, incluso en el caso de Benito, escribe conmigo varias cosas en este disco. Ellos van haciendo su vida, su camino y yo estoy atento a eso, soy su padre...

-También pasó por una época de experiencia sinfónica, ¿cómo la recuerda ahora que han pasado los años?

Hay momentos muy buenos; otros, no tanto. Creo que, igual, la experiencia valió la pena: la transformación de las canciones en una cosa así, con tantas integrantes. La idea de hacerlo solo la voz y todo eso fue un desafío. En muchos casos hay momentos excelentes y otros que, bueno, son un poco anecdóticos, porque es una idea como extraña, como fuera lo que habitualmente hago. Por eso, quizás no lo cuento como un disco solista, sino como una cosa particular que se hizo en un momento y me llevó por varios lados: Venezuela, México, Chile, tocando en teatros de música clásica. Más de uno debió de haberse sentido mal con eso.

-Su concierto mas reciente en Bogotá fue con Soda Stereo. Se oyeron impresiones de que fue un concierto frío...

La verdad, no recuerdo un solo concierto frío de Soda Stereo. Te digo la verdad. Han sido maravillosos. La energía de la gente fue fantástica. Lo que recuerdo particularmente de Bogotá es la gente agitando esa cosa tipo láser, es como una especie de pasto, me acuerdo que era impresionante. No sé, siempre hay gente que dice: "Esto es frío". La verdad no me sentí, para nada, frío. Y si es así, pido disculpas, pero no recuerdo que haya pasado tal cosa. Disfruté mucho. Algunas de las versiones de los temas fueron a parar al disco y son de las mejores. No tengo recuerdo de frialdad jamás en este país.

-¿El clima?

De pronto, por ahí sí... Una vez toqué en un estacionamiento de un shopping en las afueras, ahí sí hacía frío. Pero no la gente, no nosotros.

El test Proust

Ante el público, Alejandro Marín le hizo a Cerati algunas de las preguntas del famoso test Proust. A continuación, algunas de sus respuestas.

¿Cuál es su miedo más grande?

No me gusta viajar en avión.

¿Su sonido favorito?

El de la naturaleza, sea cual fuere.

¿Qué le gustaría que le dijeran en las puertas del cielo?

Que me digan que soy un poquito más atractivo de lo que me pintaron cuando era chico, que tenga un poquito de vicio, porque si no, me voy para la otra puerta. Imagina lo aburrido que es el paraíso.

¿A qué persona viva admira más?

Mamá... mamá hay una sola.

La cualidad que más admira de una mujer...

¡Oh! la fuerza, creo que es el sexo fuerte. Mentira eso de que es el sexo débil.

Fabrizio Castro.

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